lunes, 26 de enero de 2015

1 Situación actual teórica
2 Evolución reciente
3 Situación actual real
            3.1       Nutria
            3.2       Ciervo
            3.3       Corzo
            3.4       Cabra montes
            3.5       Sarrio
            3.6       Jabalí
            3.7       Lobo
            3.8       Zorro
            3.9       Meloncillo
            3.10 Introducidos
            3.11 Otros
            En la lista roja
            3.12 Conejo
            3.13 Lince
            3.14 Oso
            3.15 Turón
            3.16 Gato montés
            3.17 No es para todos igual
4 Presencia en el medio urbano
5 Conclusiones
6 Propuestas de gestión equilibradas
            6.1   ¿Y si el médico se equivoca al hacer su análisis?
            6.2       Análisis
            6.3       Gestión



1  Situación actual teórica                                                    
La impresión generalizada, no solo por los ciudadanos ajenos al naturalismo, sino incluso por la mayoría de los naturalistas, es la de que los mamíferos están en pleno declive siendo muy escasos, y en muchos casos al borde de la desaparición. A su vez existe la convicción de que para ver un zorro, un tejón o una jineta hay que perderse en lo más recóndito del bosque o la montaña, y que no es posible que se encuentren cerca de ningún núcleo urbano, mucho menos si este es grande.
En definitivas cuentas esta es la impresión generalizada (según una encuesta entre universitarios en abril del 99 el 60% piensa que la naturaleza está en muy mal estado y seguirá empeorando), pero nada más lejos de la realidad, entre comillas.
Es lógica esta creencia, pues los datos que la desmienten son recientes y todavía se arrastra en el recuerdo de la gente la situación de estos animales en tiempos todavía muy cercanos. Respecto a la naturaleza en general no está para echar campanas al vuelo, esto está claro, pero cualquiera que tenga memoria puede recordar la situación a finales de los 70, donde no había ningún control sobre la contaminación del aire o el agua y prácticamente ninguno sobre la explotación de la tierra, el agua, la fauna o los bosques.

Se podrían escribir muchas páginas me limitaré a hacer un somero repaso a los datos conocidos, pero después de recordar una página de nuestra historia muy elocuente: los datos de varias juntas de extinción de alimañas !!!Y PROTECCIÓN A LA CAZA!!!:





Esto solo es una pequeña parte de la realidad de la época

Analicemos pues esos nuevos datos.

2  Evolución reciente                                                             
El naturalismo en general es algo muy reciente en España, datando la mayoría de las asociaciones de los años 60-70. Hasta entonces era muy poca la gente que se dedicaba al estudio de la naturaleza, perteneciendo la mayoría a instituciones públicas. De esta situación se salva, y muy honrosamente, la botánica, ya que España ha tenido grandes botánicos.
Esta situación ha cambiado mucho en los últimos 30 años, aumentando notablemente las personas que se dedican al estudio de la naturaleza en todas sus ramas. Pero como saben muy bien los iniciados observar y estudiar plantas, aves, reptiles, etc., es cosa más o menos sencilla, pero cuando se trata de mamíferos el asunto cambia drásticamente, no se dejan ver y son extremadamente sigilosos y precavidos. Pocos se salen de esta tónica, generalmente algunos ungulados y el conejo.
Son pues las primeras disciplinas nombradas las que más han evolucionado, mientras la entomología o la mastozoología (estudio de los mamíferos) siguen muy retrasadas, aunque también hayan avanzado. A pesar del tiempo el estudio de los mamíferos sigue en manos de una minoría que normalmente pertenece a instituciones públicas o a círculos muy restringidos. Esta situación es lógica por la dificultad intrínseca de trabajar con estos animales.
Casi los primeros trabajos, realmente exhaustivos, sobre distribución y biología de los mamíferos ibéricos se están realizando en los últimos años al amparo de las instituciones, y desgraciadamente estos trabajos no están llegando a los ciudadanos en general, motivo de la errónea creencia acerca de su situación.

3  Situación actual real                                                          
3.1  Nutria



Basta comparar el sondeo de 1984 con el de 1996 y se explica por si sola la evolución de la nutria en esta última década.
La metodología que se empleó no la voy a explicar aquí, pero sí puedo decir que es exhaustiva, aceptándose un tanto por ciento pequeño de error, ya que en lugares donde no se encontraron rastros se sabía o se supo posteriormente que había nutrias.


En cualquier caso hay que recordar que fueron prospectados 3.966 puntos en toda la península en el 84 con un 33.46% positivos y 4.049 en el 96 con 48.8% positivos. Estos datos dan una idea clara del trabajo que han supuesto. Por lo tanto el avance de la nutria es indiscutible y coloca a este mustélido fuera de peligro e incluso dentro de la categoría de “común”. Aragón es un ejemplo de lo que ha pasado en el resto de país.
1986                      1996                         2006
18,1%                    36,9%                       66,1%


Las estadísticas de caza son muy elocuentes:


En 1955 se cazaron, legalmente, en España 3.000 jabalíes, en los años 80 llegaban a 30.000 y desde el 95 como sigue: 

                       Jabalí             Ciervo    Cabra           Corzo
                   1995         75.060             52.773
                   1996                                11.657 
                   1997         101.970           60.111    28.190
                   1999         105.838           46.572
                   2000         113.352           42.947
                   2001                                43.500                          6.427
                   2002         131.277           70.310                        7.942
                   2003                                               10.780
                   2004                                               13.297
                   2005                                               14.436
                   2007                                               17.851
                   2008                                           
En los últimos años se están pasando de los 200.000 jabalíes.
           


3.2  Ciervo

El ciervo autóctono llego casi a la desaparición, llegando a quedar acantonado en núcleos aislados de Sierra Morena, Montes de Toledo, puntos aislados de la cordillera Cantábrica y en los montes de Caspe, fraga y Mequinenza (ZARAGOZA).
Después de múltiples sueltas y de seberas medidas de protección (había un interés económico en ello) se ha llegado a una situación de superpoblación en amplias regiones repartidas por toda la península, llegando a causar graves problemas en la vegetación de muchos lugares como el sur de Teruel, o por accidentes de tráfico como en la Jacetania (pirineo oscense), donde se contaban en el valle de la Garcipollera en los años 90 más de 3.000 ciervos, calculándose en menos de 1.000 el número idóneo (la capacidad de carga)

3.3  Corzo
(Foto: José Sánchez Trullén)

El corzo ha llevado la misma dinámica que el ciervo calificándolo algunos autores de espectacular, especialmente en toda la franja norte peninsular.
De estar acantonado en las montañas y bosques más aislados se ha expandido hacia lugares donde había desaparecido mucho tiempo atrás o incluso ni lo conocían (prepirineo aragonés, suroeste de Teruel) y en los casos de Aragón, Navarra, País vasco o Cataluña ocupando la región entera o proceso de hacerlo.
De paso ha sorprendido a los especialistas al ocupar bosques de clima mediterráneo donde no se le esperaba, había alcanzado a finales  de los 90 la cara norte de los montes de Zuera, a 30km de Zaragoza (año 96, Cristian Gortazar). Esta zona está ocupada por bosques de la periferia de la zona más árida del valle del Ébro, compuestos por pinos carrascos (Pinus halepensis) y coscojas (Quercus coccifera) predominantemente. Y a principios de los 2000 ha ocupado los sotos del Ébro y la “estepa árida” al norte de la ciudad de Zaragoza.



3.4  Cabra montes


Este animal ha desaparecido históricamente de la mayoría de las cordilleras donde vivía quedando relegado a pequeñas poblaciones repartidas en distintos lugares del centro, sur y este con escasos centenares de individuos. En Cazorla llegaron a quedar un macho, siete hembras y tres o cuatro cabritos a principio de siglo. Como los demás ungulados severas medidas de protección ha llevado a sus poblaciones a multiplicarse llegando a causar problemas en la vegetación (Gredos, por ejemplo) y haber alcanzado varias decenas de miles de ejemplares. Aunque la sarna diezmo varios núcleos en la década de los 80; en Cazorla cayo de 8-1000 individuos a 500.
Ahora, ya recuperadas, algunas de sus poblaciones  están en expansión, como la de Teruel, que partiendo de las sierras del sur de la provincia la ha ocupado casi en su totalidad en el año 98, observándose los primeros ejemplares en el Moncayo, centro-este de Zaragoza. A principios de los 2000 está presente en los montes de Cadrete y María al oeste de Zaragoza capital.
Desgraciadamente una de las subespecies, el Bucardo de los Pirineos no ha sido capaz de seguir el rastro de sus compañeras y en el año 97 nos quedaban dos hembras viejas... que tenían las maletas hechas para marcharse (en palabras de un amigo) y que se fueron en el 2000.



3.5  Sarrio
(Foto: José Sánchez Trullén)

Mucho más restringido que la cabra el Sarrio ha llevado la misma dinámica que el resto de los ungulados siendo en este momento un animal abundante tanto en Pirineos como en la cordillera Cantábrica.    



3.6  Jabalí



La expansión del jabalí se puede calificar de espectacular en la mayor parte de la península amparándose en el abandono de los montes y la espesa maraña que los ha cubierto.
Ha ocupado cualquier lugar y muchas provincias donde ni lo conocían. En 1973, ya llevaba años expandiéndose, estaba presente en 30 provincias, en 1987 en 44.
En 1957 se cazaron en España poco más de 3.000 jabalíes, treinta años más tarde entre 30.000 y 50.000 y en 1998-1999 unos 75.000, en 2014 200.000.


Hoy día causa más problemas a la economía rural el Jabalí que todos los demás juntos, incluso está resultando perjudicial para muchos enclaves naturales cono el parque nacional de Doñana y para muchas especies como el urogallo.        

 3.7  Lobo


No se puede ser tan optimista con el lobo pero hay que recordar que en los años 70  iba en picado para abajo y nadie creía en su futuro.
Desgraciadamente en Extremadura se han confirmado estos malos augurios, pero por contra la población del norte se encuentra desde hace dos décadas en clara expansión, aunque su situación no es muy buena en muchas zonas que ocupa. Se sigue acosando y matando al lobo, pero en menor medida de lo que se hizo hasta los 70, contando que sus presas principales se han expandido.

En esta expansión ha ocupado el Sur y suroeste del País Vasco. En Castilla y León había unas 44 parejas (es una cifra infravalorada, seguramente había más), en el 88 unas 159 en el 97.
En la Rioja leve aumento, así como en Navarra y Aragón las citas esporádicas son cada vez menos esporádicas.
En Galicia está en leve retroceso.
Con estos datos hay quien afirma que hay más lobos, según Delibes 200 en los setenta (asegura que eran bastantes más), 700-800 en los 80 y no menos de 1.500 a principios de los, 90. Otros no están de acuerdo con estos datos, pero ninguno niega que ha ocupado nuevos territorios y esto era impensable hace tres décadas.
Esta misma situación la está viviendo el lobo en otros países de Europa (recordar que desde Italia ha vuelto a Alemania y Francia y de aquí al Pirineo catalán) y en Norteamérica.



3.8  Zorro


Del zorro, al igual que del resto de los pequeños carnívoros, nunca se podrá saber los datos reales de como ha evolucionado, pero en lo que todo el mundo está de acuerdo es que este cánido desde los años 90 es abundantísimo en todas partes y que por más que se le cace, y se le caza mucho, no hay manera de detenerle.
Sobre la capacidad del zorro para sobrevivir a cualquier circunstancia por muy adversa que sea no me voy a extender yo pues hay mucha bibliografía escrita.

3.9  Meloncillo
No se tienen demasiadas noticias sobre su situación numérica, pero se sabe que sus poblaciones gozan de buena salud, a razón de la queja de agricultores y ganaderos extremeños de que los ecologistas soltaban meloncillos desde helicópteros, como forma de explicar la expansión de este vivérrido por Extremadura en los años 90. En la segunda década del siglo XXI ha subido hasta Salamanca y Madrid.



3.10  Introducidos
Castor en la ribera del Ébro

Seis especies, en especial, han pasado a formar parte de la fauna ibérica, marmota, castor, coipu, mapache, visón europeo y el visón americano en las últimas décadas
La marmota ha ocupado en cuatro décadas casi el 100% de su nicho ecológico en los Pirineos.
El visón europeo entro de forma natural por el País Vasco proveniente de Francia a finales de los cuarenta, en los 90 ha ocupado gran parte del País Vasco, Navarra y zonas de Burgos y la Rioja, avanzando especialmente hacia el este y el sur.
A principios del 2000 su situación empieza a no ser tan buena debido al visón americano, especialmente desde que algunas personas “amantes de la naturaleza” se suman a la inconsciencia de las granjas de cría y se dedican a soltar en la naturaleza miles de visones americanos
El coipú también se sabe que ocupa algunos ríos de Navarra y Cataluña y que debió pasar de Francia, pero poco más.
El castor es producto de una reintroducción ilegal a principios de los 2000 y se está expandiendo por la cuenca del Ébro.



3.11 Otros
 Garduña
 Jineta
Tejón

Desgraciadamente nunca será posible saber los datos concretos de cómo han evolucionado los pequeños y medianos mamíferos que componen el resto de la fauna ibérica: gato, jineta, garduña, marta, meloncillo, armiño, comadreja y ardilla. Lo que es seguro es que todos ellos son muy abundantes y con toda seguridad mucho más que hace 20 años pues entonces el pellejo de todos ellos tenía precio ya fuera por ser dañinos, porque han sido parte del menú (la población rural se los comía a todos ellos y no solo en épocas de hambruna) o por el valor de su piel, como la marta, el armiño o la nutria.


Estos animales están fuera del alcance de un cazador de domingo y solo les ha dado caza la población rural que convivía con ellos y los conocía lo suficiente como para saber como cazarlos. Al desaparecer gran parte de la vida rural han desaparecido casi todos estos cazadores, lo que unido a la expansión de los bosques y a la desaparición o rarefacción de sus predadores ( rapaces, linces y lobos) ha dado lugar a una situación totalmente favorable para todos ellos y, sin ninguna duda son abundantes en grandes extensiones.
Visón europeo 
Comadreja


En la lista roja
Desgraciadamente hay unos pocos que no han conseguido por diversos motivos seguir el paso ascendente de la mayoría:

3.12  Conejo

Las dos enfermedades que ha padecido el conejo en las últimas décadas han sido una autentica catástrofe tanto para sus poblaciones como para toda una cadena trófica que se sustentaba en él.
El conejo se recupera poco a poco y con él algunos a los que sirve de alimento, pero pasará mucho antes de que vuelva a recuperar el estatus anterior.



3.13  Lince
Linde boreal

Aunque el conejo mejora el lince no ha podido seguirle pues todavía el lagomorfo no alcanza las densidades idóneas para este depredador y la caza furtiva y las carreteras le infringe muchos daños, daños que no serían un problema si el conejo alcanzara el estatus anterior a la mixomatosis, pero eso es impensable por ahora y el gran felino se mantiene en una situación crítica.



3.14  Oso


Tampoco el oso no ha conseguido arrancar de su situación crítica y la población Pirenaica ha llegado a un punto de no retorno, 6 individuos en el 97.
Afortunadamente la situación de la población Cantábrica se mantiene todavía con un potencial suficiente y en los últimos años se baten records de hembras con crías.



3.15  Turón
Hurón, el pariente doméstico del turón

Poco se sabe de este mustélido pero lo poco que se sabe parece dejar claro una drástica reducción de sus poblaciones, tendencia que sigue en la actualidad, pero según los datos del primer sondeo nacional (SECEM) parece más extendido de lo que se creía.



3.16 Gato montés
Joven de gato montés. Nuestra afición a los vehículos es un desastre para la fauna


Mención aparte para el gato montés, pues al igual que el turón tan apenas se tiene información (1995) de su situación, ni de su distribución, aunque en realidad ni tan siquiera se sabe si el gato que vive por nuestros campos es montes o una amalgama de monteses y caseros. Afortunadamente la poca información reciente apunta claramente a que si es una raza pura y a que está mucho más extendido de lo que se pensaba.

3.17 No es para todos igual
Aquí solo he tratado de los mamíferos, que es de lo que yo puedo hablar. Esta visión no es igual para todos, pues cualquiera que tenga 40 años y de pequeño salía al campo recordará tres detalles que no se olvidan: miles de aves por todas partes, un estruendo de ranas cantando las noches de verano y multitudes de insectos de todas formas y colores. Ambas cosas han desaparecido. Es muy fácil acusar al estado, la industria o a los cazadores pero quien haga eso se equivoca diametralmente. En aquel tiempo todo el mundo cazaba pajaricos, yo mismo, y aun así había millones, hoy no los caza más que algún insensato y están desapareciendo. Según un estudio de la RSPB en Inglaterra, Quercus nº 181, no son ni los insecticidas, ni la caza, ni la contaminación si no algo más sutil, porque curiosamente el declive empieza en 1975 aproximadamente, cuando se empiezan a tomar medidas contra la contaminación y no es cualquier declive, para la tórtola común se habla de un 85% y así hasta un 40% para el pardillo común. En La península Ibérica los resultados no serían mejores.
Con los anfibios pasa lo mismo solo que mucho más grave y preocupante pues está ocurriendo a escala planetaria y en lugares de naturaleza impoluta, sin que se tenga idea de que está ocurriendo.
Y la debacle de los insectos tiene mucho que ver con lo que les pasa a las aves y a los anfibios, pues son la base de su alimentación o al menos cuando son crías.

Como comentario hacer notar lo curioso que resulta los mares de tinta que se vierten sobre problemas determinados, sea la desaparición del lince, la caza ilegal del lobo, un incendio determinado o una carretera que perjudica a tal o cual especie, pero ¿cuantos, no ya ciudadanos normales, si no aficionados han oído hablar de la debacle de las poblaciones de paseriformes, anfibios e insectos? ¿Como es posible que un hecho que se puede calificar sin matices de "debacle" sea desconocido y no se merezca un mínimo de atención? Este es un problema real y cotidiano y como tal debería estar el primero en la lista de prioridades, máxime cuando esos tres grupos que están en plena debacle son básicos para la ecología de cualquier biotopo.

4  Presencia en el medio urbano                                          


Como muestra de estos datos genéricos sobre la distribución actual de los mamíferos baste su presencia en las grandes ciudades, pues estas son el último exponente de una presencia generalizada y muy concreta, ya que si un mamífero dado se haya dentro de una gran ciudad (tan hostil), queda claro que fuera de ella será más numeroso:
Citas en Zaragoza entre 1997 y 2005
 Excremento de nutria, La Jota al fondo (Zaragoza)
Jabalíes en las urbanizaciones de la costa catalana


Podéis ver una trabajo más extenso en: 
http://mamiferosurbanos.blogspot.com.es/


5  Conclusiones                                                                      
Unos datos como estos se expresan por sí mismos, resultando incuestionable el buen momento, actual, de la mayoría de los mamíferos presentes en la península Ibérica, y un cambio radical del pesimismo que se tenía sobre sus poblaciones, aunque no falten puntos negros.
Esto ha sido posible gracias a la suma de distintos factores, pero no muy controlados, por lo que esta situación es bastante inestable, y en muchos puntos surgen conflictos que amenazan la buena marcha.
Sería un buen momento para que se fijaran las bases de una buena gestión de la fauna silvestre, pero no sobre el papel sino sobre la realidad. Este acuerdo necesita de un consenso de todas las partes implicadas: cazadores, ganaderos, agricultores, ecologistas y políticos, que desgraciadamente brilla por su ausencia, ya que las distintas posturas están completamente enquistadas desde hace mucho tiempo y no solo no es posible un acuerdo, sino tan siquiera un mínimo de comunicación. Comunicación que se rompe incluso entre defensores de la naturaleza. La falta más importante es la de la imaginación para resolver este espinoso asunto, porque todas las partes desean lo mejor, cada uno a su manera. Existen alternativas imaginativas a mitad de camino entre las de una parte y otra que merecen ser analizadas.

6  Propuestas de gestión equilibradas                                 
Este apartado ocupa pocas páginas, pero no son precisamente las menos importantes, porque sin animales nada hay de qué hablar.
Las propuestas aquí contenidas a buen seguro recibirán un gran rechazo por parte de mucha y muy distinta gente, yo mismo las hubiera rechazado hace 20 años, pero hace 20 años mi visión era muchísimo más pesimista de lo que es la realidad actual, y los datos aportados avalan sobradamente esta afirmación.

6.1 ¿Y si el médico se equivoca al hacer su análisis?
Antes de hacer un análisis una reflexión. Las líneas expuestas hasta ahora y sobre todo las que siguen serán duramente criticadas por muchas y muy diversas personas, pero deseo llamar la atención de aquellas personas que no se conforman con verdades inmutables y que pierden el tiempo rascando la superficie para ver más allá. Y de aquí la pregunta ¿qué ocurriría si cuando vamos al médico nos diagnostica y nos da un tratamiento para una enfermedad y se equivoca? Pues no olvidemos que al hacer un análisis de la situación actual de la naturaleza hacemos un diagnóstico y recetamos unas medidas ¿Y si nos estamos equivocando?
Por lo pronto recordar la estupefacción que los datos de los mamíferos, especialmente su presencia urbana, le causarán a la inmensa mayoría de los lectores. Para que no faltara nada he añadido el punto 3.17 que apuntala las dudas sobre lo que está pasando y si se quieren más dudas se puede leer el libro de Miguel Delibes de Castro “la naturaleza en peligro” donde no deja muchas dudas sobre el responsable de la extinción masiva de animales en los últimos milenios (la sexta extinción): la inconsciencia humana y todos y cada uno de los representantes de la especie Homo ¿sapiens? y no un sistema político o económico.
En Australia calculan una población de gatos asilvestrados de ¡diez millones!, cada uno de ellos puede comerse alrededor de mil aves por año lo que hace la friolera de diez mil millones de aves caídas en las fauces de un predador para el que no están preparadas para defenderse. Se calcula que estos gatos han exterminado o casi 39 especies de aves. Se ha llegado a plantear la exterminación de los gatos para el 2020, ¡pero esta solución cuenta con la oposición de algunas asociaciones de protección de los animales! De la misma forma que estas asociaciones se oponían a la reintroducción del halcón peregrino en Barcelona capital, aduciendo que matarían palomas.
Creo sinceramente que los datos aportados hasta ahora son más que suficientes para que mucha gente relacionada con la naturaleza se cuestione sus planteamientos.
La política ecologista es muy clara: el responsable del desastre de la naturaleza es el estado, cazadores, industria, ganaderos, madereros y agricultores y aportan una solución (la receta del médico) ¿y si se están equivocando? ¡serán tan responsables como todos los demás del resultado! Y por último empezar por lo primero, el problema no está en occidente si no en el tercer mundo y mientras perdemos más tiempo de la cuenta tratando a un enfermo que lleva décadas mejorando nos estamos olvidando del desastre que se avecina en las tres cuartas partes del mundo y que realmente puede ponernos al planeta al borde mismo del abismo. En china uno de los principales motivos de movilización de la población es la contaminación.

6.2  Análisis
Cada comunidad autónoma tiene su propia política medioambiental aunque existan unas líneas generales de obligado cumplimiento para todos, que todo esto en la práctica se traduce en una dejadez bastante escandalosa, en unos casos más, en otros menos.
A estas alturas todos tenemos claro que la naturaleza ni quita, ni da votos, por lo que el interés de los políticos es puntual y caprichoso, sin interesarles a ninguno meterse de lleno en el asunto a sabiendas del nulo interés electoral y la conflictividad que conlleva.


El buen momento actual no es mérito de la gestión sino, en su mayor parte, el resultado de la emigración rural y la radical lejanía de los ciudadanos de la naturaleza, incluso por la gente que sigue viviendo en zonas rurales. Las leyes de protección dictadas en los últimos años también han tenido su importancia, aunque al principio fueran papel mojado, con el tiempo han ido surtiendo efecto y mucha gente que sin ellas seguiría cometiendo tropelías, se lo piensa dos veces ante la posibilidad de las consecuencias. Un detalle muy importante en todo esto es que ya casi no queda gente de la que tuvo que sobrevivir con la caza, que eran quienes realmente conocían a los animales y sabían como y donde cazar especies que no se dejan cazar con escopeta. Eran los verdaderos tramperos.
Lazo para el zorro cerca de Zizurkil (Guipuzcoa)
Lazo para el jabalí cerca de Zaragoza capital

Pero una política como la actual no puede mantenerse en el tiempo y no son solo los políticos los culpables, ecologistas y cazadores tienen la misma responsabilidad, cada uno en su medida.
Ambos, ecologistas y cazadores tiene una pésima imagen ante los ciudadanos (y quien niegue esto o le falta información o esconde sus verdaderas intenciones), esto es indiscutible, de lo que se aprovechan los políticos, permitiendo desaguisados por un lado y protegiendo, por otro, hasta tal punto a algunas especies que llegan a causar graves problemas en el ecosistema (Ciervo, jabalí, etc.).

* En el sur de Teruel, zona agrícola y maderera, ha llegado la población de ciervos a tal punto que están impidiendo la regeneración natural del bosque, por lo que hay que vallar las zonas taladas para que puedan recuperarse, a la vez que están causando muchos problemas y conflictos con la agricultura de la zona.
* Algo parecido está pasando en Huesca, Ávila, Segovia, etc, donde el  problema se centra en las carreteras causando una elevadísima tasa de accidentes. Es de imaginar que el bosque  no se libre del problema. La sociedad de cazadores que gestionaba el coto lo ha dejado por no poder hacer frente a las indemnizaciones (año 1998).
* Con el jabalí también hay serios problemas en amplias comarcas, especialmente de montaña ya que causan graves destrozos en prados y cultivos.
* Del exceso de cabra montés también se ha escrito en distintas ocasiones, sobre todo a raíz de la epidemia de sarna que diezmo algunas poblaciones en los 80.

Se podrían enumerar otros muchos casos como estos.

En todo este asunto la responsabilidad del mundo del ecologismo parte de que la mayoría viven en la ciudad, con la lejanía del problema y de la realidad que esto implica. De hecho hay una gran diferencia entre los grupos ecologistas de ciudad y los de zonas rurales, en estos últimos hay incluso cazadores.
Es verdad, como se les acusa por parte de los cazadores, que tienen un gran desconocimiento y una visión totalmente idílica de la naturaleza, en especial los ecologistas que no participan en algún grupo.
No es menos verdad que los grupos más radicales se oponen a todo por sistema. Y todo esto lo sé porque es lo que yo he hecho durante mucho tiempo como militante, sin ir más lejos se me pidió que hiciera un trabajo sobre una pinar de replantación por el que iba a pasar un cinturón de ronda en Zaragoza, cuando aduje que en cualquier escombrera había más vida que allí me dijeron que me lo inventara...Esta misma forma de actuar se ha llevado a cabo en muchas ocasiones, como los excrementos de lince que aparecieron en una de las zonas donde se iba a construir una carretera en Madrid, su presencia podía impedir la construcción de esta carretera, los excrementos se analizaron genéticamente y resultaron ser de Doñana. Y sin ir más lejos el desastre de Aznalcollar ¡sin ninguna duda iba a acabar con Doñana! y nadie se ha retractado del análisis apocalíptico que hicieron, mucho cuidado esto no hace inocentes a Boliden, la junta de Andalucía o al ministerio de medio ambiente, simplemente desacreditan y desprestigian al movimiento ecologista.

Pero hay motivos para este comportamiento y para que muchos ciudadanos estén muy cabreados con lo que se ha hecho y se está haciendo con la naturaleza.
Cuando los cazadores acusan a los ecologistas de que no conocen la naturaleza, no se equivocan, pero se quedan a medias, puesto que ellos no solo no la conocen si no que además tienen un montón de creencias y prejuicios  totalmente erróneos, como, por ejemplo, que los linces llegan a una zona matan a todos los conejos y se van a otra. Y esta solo es una de muchas.
Sí que saben de naturaleza en realidad, pero solo de la que les interesa, el resto no cuenta o directamente sobra, ¿para qué sirven los zorros, los lobos o los tejones? Esta pregunta nos ha tocado escucharla a muchos.
La caza indiscriminada estuvo a punto de hacer desaparecer de la península a ciervos, sarrios, corzos, cabras montesas, y por supuesto a muchos de los carnívoros. En alguna ocasión me han contado lo bien que se lo pasaron un fin de semana, un grupo de amigos arrasando una zona de conejos con la ayuda de un hurón. O el carpintero de una empresa en la que trabaje, como después de un mal día de caza se asomaron al pueblo (desgraciadamente no me acuerdo de cual) desde el cortado que lo protegía y, casualmente pasaba por allí el bando de palomas de dicho pueblo. La suerte que corrieron las palomas ante cuatro escopetas de repetición es fácil de imaginar. También conozco al autor de la muerte de casi una treintena de aguiluchos laguneros en su dormidero. Y hechos de este tipo ocurren todos los fines de semana en temporada de caza y fuera de ella.
Por supuesto también me han contado como han bajado el rifle ante un ciervo, por lo hermoso que era, o no disparar a una liebre encamada y limitarse a observarla.
Todas estas críticas a unos y a otros son reconocidas públicamente, salvo que las que corresponden al contrario y si alguien dentro de tu bando comete un error, se le disculpa.
Lo que ya no aceptan las partes es que la mayoría de unos y otros tienen buena voluntad y que realmente desean lo mejor para todos. El problema es que siempre hay una minoría dispuesta a manipular, y este es el problema más grave.
Cada parte debe aceptar sus errores, máxime a la vista de las actuales posibilidades de nuestra fauna y nuestra naturaleza en general. Todos debemos aceptar los derechos que los demás tienen a decidir cómo debe ser la gestión de la naturaleza, y ninguno puede imponer a los demás su manera de pensar.
Los cazadores tienen el derecho de cazar y la obligación de respetar a los que no lo hacen, y cumplir escrupulosamente las normas, normas que al fin y al cabo también les benefician. Y no vale que en un coto social (cerca de Zaragoza) los cazadores hagan un censo de conejos y les salga el doble que cuando lo han hecho técnicos independientes, por supuesto con la esperanza de conseguir permiso para cazar un mayor número, sin darse cuenta que…. lo que esquilman es su propio coto.
Los ecologistas tienen el derecho a disfrutar de la naturaleza y de que esta se conserve lo mejor posible. Y la obligación de respetar a los que no ven las cosas como ellos, por mucho que duela ver como disparan contra un ciervo o un jabalí.

6.3  Gestión
          
Estas críticas expuestas anteriormente no son, precisamente, muy populares, pero cada día hay más gente que analiza el problema bajo estos parámetros.
El resultado de la comprensión y respeto de todas las partes seria espectacular, incluso a corto plazo.
En los años 80 una enfermedad contagiosa diezmo las poblaciones de sarrios en el pirineo oscense. En los 90 les toco a los ciervos en el sur de Teruel y a distintas poblaciones de cabra montesa. Normalmente estos brotes (epizootias) tan virulentos  de una enfermedad contagiosa se son el resultado de excesos poblacionales.
Del jabalí se puede decir casi lo mismo que del ciervo con respecto a su evolución reciente.
Si estos excesos poblacionales en vez de terminar causando problemas, incluso en el ecosistema. o dejarlos para grandes epidemias que diezman la población, fueran reintroducidos en zonas donde no hay, se podrían conseguir tres cosas con una adecuada gestión:

1º Evitar los problemas que están causando y los costes añadidos.

2º Que hubiera animales para todos y en todo el territorio. Esto no es fácil en algunas regiones, pero en otras ciervo, corzo, cabra y jabalí ocuparían en 5 años enormes extensiones. Las cabras montesas podrían volver a ocupar decenas de sierras de las que desaparecieron hace siglos.

El corzo, al que todo el mundo creía acantonado en lo más abrupto de algunas montañas, se ha presentado en lugares donde no lo conocían, y en bosques donde no se le imaginaba.
Bien gestionadas estas especies aportarían beneficios para todos:

* Aporte importante a la economía rural.
* Los buenos cazadores tendrían caza.
* Los ciudadanos tendríamos animales para disfrutar.
* Se puede afirmar que podría ser algo habitual adquirir productos cárnicos de estos animales en muchas tiendas y a precios asequibles y ser parte del menú de muchos restaurantes, que he decho es lo que está pasando ya en determinadas zonas de España. Esto sí que sería una alimentación natural y no la carne de un animal que ha vivido toda su vida encarcelado y no ha disfrutado ni un solo día de la libertad de sentirse parte de la naturaleza.
* En una situación así verdaderos parques nacionales donde se mantuviera intacta la naturaleza serían posibles y no causarían los conflictos que acosan a casi todos los parques nacionales y naturales en la actualidad.
* Algunos países del Este están explotando con muy buenos resultados el turismo de naturaleza y de caza, mientras España se centra exclusivamente en el de costa, cuando tenemos una riqueza espectacular para la enorme afición que hay en los países europeos.

Todo lo dicho está muy bien para los animales que producen beneficios pero debe servir también para el resto, especialmente para los carnívoros, pues esta es la parte que corresponde a los ciudadanos no cazadores.
La gestión de los carnívoros no es tan sencilla pero perfectamente factible, y así se ha demostrado en distintos lugares (pocos por desgracia). Una gran parte de los costos que conlleva se pueden sufragar con las ganancias de la caza y la venta de la carne, pieles, ecoturismo, etc.
Y este es el punto en donde hay que hacer hincapié, en la protección de agricultores y ganaderos. No son ellos los que tienen que pagar los gastos, como así ocurre en demasiadas ocasiones, si no los ciudadanos que deseamos que esos animales estén ahí.
El caso más conflictivo actualmente lo protagoniza, una vez más, el lobo, ya que la población del norte de la península se encuentra en expansión desde hace años, hasta tal punto que ha vuelto a ocupar comarcas de las que había desaparecido hacía décadas, donde ya no se acordaban de la cultura lobuna. El ganado se quedaba solo en el monte por la noche, y los pastores ni siquiera tienen perros adecuados, con lo que los lobos están causando serios problemas. Ya no son solamente las ovejas muertas, que en el caso de Aragón, Galicia, etc. no se están indemnizando, si no el cambio radical de costumbres, al ganado ya no se le puede dejar solo.
Y por si faltaba algo en algunas regiones las compensaciones a los agricultores y ganaderos por los daños causados por la fauna silvestre dentro de un coto corren a cargo de los cazadores del coto (sobran comentarios).
Afortunadamente el aumento de lobos va parejo al de sus presas favoritas: ciervos, corzos y jabalíes.
Estudios realizados sobre los lobos en el País Vasco parecen demostrar que solo son algunos individuos concretos, especialmente jóvenes en dispersión, los que atacan al ganado. Este detalle puede facilitar las cosas mucho.
Sería muy fácil seguir como ahora, con una constante sangría de lobos y de ganado, sin una dirección concreta (en el caso de Aragón el gobierno niega sistemáticamente la presencia del lobo en el territorio y por lo tanto no paga ni un céntimo). Algo similar pasa con el oso en Pirineos.
A pesar de esto el lobo y el oso aumentan, pero a estas alturas el veneno está volviendo a hacer acto de presencia, después de muchos años, y esto amenaza seriamente la buena marcha.
Como decía antes se podría optar simplemente por seguir así y exigir mayor control y represión a las guarderías y al SEPRONA, pero no serviría de nada, ya que resulta prácticamente imposible perseguir esta actividad, y además sería injusto que a los ganaderos se les deje abandonados a su suerte sin ningún tipo de apoyo, además de perseguidos y sancionados.
Se puede aducir, no falta quien lo hace, que la mentalidad de ganaderos y agricultores deja mucho que desear y que además son bastante egoístas no interesándoles la naturaleza más allá de sus intereses económicos. Esto es verdad, pero resulta muy fácil juzgarlos desde una cómoda vida en la ciudad...
En cualquier caso todas las divagaciones al respecto no sirven de nada si deciden poner veneno, porque nadie podrá pararlos. Por lo tanto si queremos lobos u otros animales hay que buscar fórmulas imaginativas de las que cazadores, ganaderos y agricultores sean parte, cualquier otra cosa es papel mojado.
Fórmulas para solucionar esto ya las han ofrecido otros antes que yo, y no son otras que, sabiendo, en el caso del lobo, que son individuos concretos los que causan la mayoría de los problemas optar por cazarlos. Aquí las opciones reales son pocas, la muerte de estos lobos concretos o kilos de veneno en el monte. Pero esto solo puede ser después de haber hecho todo lo posible para evitar el conflicto, esto quiere decir que se hallan puesto al ganadero y al agricultor todos los medios para proteger su modo de vida y esto no lo tienen que hacer ellos, a si no los que queremos a esos animales en el monte.
El oso o el lince son mucho menos problemáticos y más sencillos de gestionar.

Cazar a estos animales problemáticos puede ser labor de las guarderías correspondientes, o cazadores dispuestos a pagar por la caza de un lobo. La ex-Yugoeslavia conseguía, antes de la guerra, una buena cantidad de divisas gracias al turismo fotográfico y de caza entre cuyos animales se encontraban osos y lobos. En la reserva de Bugojno (BOSNIA) vivían 19 trabajadores con unos ingresos de 40 millones de pesetas anuales, gracias a esto las poblaciones de osos y lobos fueron cuidadas, el oso paso de 15-20 ejemplares en 1968, a más de 150 unos años después. En la actualidad Rumanía y otros países del este han descubierto esta riqueza natural que tienen.
Este dinero revertiría en los animales que quedaran en forma de subvenciones a  los ganaderos y mejora de sus condiciones: vallados, refugios, pistas, etc., y el pago de los técnicos que se encargarán de su gestión.
En el valle del Aspe (pirineo francés) se comercializa el queso con la huella de un oso, de tal forma que los consumidores sepan que este queso se ha elaborado con la leche de animales que viven en zona osera y que comprándolo subvencionan, en parte, el mantenimiento de los osos.
La presencia abundante de cualquier gran mamífero: lobo, oso, ciervo, etc. en un entorno natural sería una buena manera de desarrollar un turismo de naturaleza de calidad, respetuoso con el medio ambiente. Muchos españoles y especialmente europeos desearían disfrutar de unas vacaciones en un lugar así.
Se podría hablar de muchos otros casos y de las ideas concretas para su gestión, pero no es este el trabajo adecuado para ello, tan solo he pretendido con esta genérica exposición de ideas (nada banales y acompañadas de datos contrastables) es hacer un llamamiento a la reflexión sobre un problema que nos atañe a todos, especialmente en una situación como la actual, con unas perspectivas muy positivas para la fauna ibérica.

Esta medidas habrá quien diga que pueden conducir a una visión totalmente economicista de la naturaleza, es posible, pero no serán las medidas si no su mala aplicación y en cualquier caso mejor sería que hubiera lobos, osos y linces en esas condiciones a que desaparecieran.
Mientras comamos carne alguien tiene que hacer el trabajo “sucio” de matarlos, lo demás es una incongruencia (como llevamos siglos “puteando” a los animales domésticos sigamos haciéndolo y dejemos a los salvajes en paz. Esta explicación me la han dado tal cual). Y creo sinceramente que es mejor morir de un balazo tras una vida en libertad, que de una descarga eléctrica o un martillazo después de una en cautividad.
Los ecologistas debemos respetar, aunque no nos guste, la caza, y los cazadores las normas, incluidas la que corresponden a los animales que no les aportan nada, o incluso compiten con ellos por la caza, pues son parte del ecosistema y es el precio que deben de pagar para que el resto de los ciudadanos consintamos en que cacen unos animales que son de TODOS. Yo respeto tu ciervo y tú respetas mi lobo, más o menos.

Ojala la caza no existiera, ni los ganaderos, ni los agricultores, pero entonces no existirían las ciudades y para vivir tendríamos que hacer de cazadores, ganaderos y agricultores...por lo tanto estamos condenados a llegar a un acuerdo, cuanto antes llegue, mejor para la naturaleza y para todos.

Todo esto resulta fácil de decir, el problema es ponerse de acuerdo para llevarlo a cabo. Aquí debería entrar en funcionamiento algo básico, un foro de debate, totalmente abierto a todas las corrientes.
Su primera tarea sería dejar claro el estado actual de las poblaciones de mamíferos y su evolución reciente, ya que generalmente este es el punto básico donde se rompe cualquier  debate entre las partes. Los partidarios de la caza alegan la abundancia de animales para poder cazar, los contrarios que la escasez es el motivo para estar en contra de ella.
Con la especie en la que no haya un acuerdo exigir a las administraciones que realicen los estudios correspondientes, encargándolos a personas preparadas y con la demostración en el campo de cada cita a cualquiera de las partes que lo solicite, de hecho se les debería exigir la participación en los trabajos de campo.
Una vez claro el estado actual y la dinámica de las poblaciones se podría discutir teniendo claro las bases de las que se parte.

La segunda tarea de este foro seria la información, muchos puntos de fricción son empíricos, donde cuenta la personalidad de cada cual, pero otros muchos puntos parten de datos erróneos que pueden ser demostrados. Como por ejemplo que un lince llega a una zona, mata todos los conejos y cuando no queda ninguno, se va, o que si hay 3.000 ciervos donde los contrarios a la caza dicen 1.000.


A partir de aquí seguro que no sería un camino de rosas, pero igual de seguro es que marcaría un punto de inflexión.
Erizo moruno


P.D.: deseo hacer notar a quien tenga la tentación de poner mi foto en la paréd con una diana dibujada que tenga en cuenta un pequeño detalle: todas las fotos y miles más, que acompañan este trabajo las he hecho yo (excepto un par), equivocado o no en mis planteamientos estos animales no eran peluches comprados en una tienda, eran reales y vivían en la naturaleza, para conseguirlas he tenido que dedicar toda una vida a ello y parte de mi pellejo, cosa que contadas personas pueden decir.


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